La relación del empoderamiento y la salud, dirigido al personal que laboran en los centros de salud.

Es necesario tener una mente abierta con visión para poder llevar a cabo el empoderamiento y  para eso primero debemos comprender el termino como lo dice Zuluaga de Prato  (2010) citado por Acuña, Guevara y Flores (2014) Sin embargo, «empoderar» es más que «habilitar», va más allá de la comprensión de las causas y la identificación de barreras a vencer, se trata de ese sentido de pertenencia que se genera del compromiso, esa sensibilidad social que facilita el trabajar «hombro a hombro» con el vecino por un sueño en común, implica una transformación interna y un cambio de actitud que lleva a la empatía y a la búsqueda del bien común y a las mejoras individuales con preeminencia de lo colectivo.

En el ámbito de la salud como personal de la salud primeramente para poder tener un adecuado empoderamiento debemos ser empáticos, respetuosos y justos, para guiar y de cierta manera apoyar a realizar cambios en los hábitos, concientizar y que los propios pacientes tomen las decisiones para crea una mejor calidad de vida.

El empoderamiento se presenta a nivel institucional, en la comunidad e individual, teniendo en consideración que cada individuo cuenta con autonomía para tomar decisiones respecto a su salud, y con esas decisiones vienen los cambios de actitud. Todo en conjunto genera la promoción a la salud.

En este momento, el modelo imperante en la relación médico-paciente es el empírico, en el cual se tiende a «objetivar» a este último. Teniendo como base filosófica a Hegel, se establece un modo de conocer el mundo que en salud se traduce en constituir categorías según los síntomas y signos de quien demanda la atención. Esta esquematización ha resultado de gran utilidad para el desarrollo y aplicación del conocimiento. No obstante, su ejercicio tiene algunos riesgos al establecer una relación sujeto-objeto. Por un lado, quien demanda la atención espera recibir ya sea información, instrucción o procedimiento que cambiará su condición de salud. Por otro lado, el profesional ve en quien consulta un problema que categorizará de una manera determinada. Existe una línea delgada entre la clasificación y la caracterización de los problemas que afectan a los pacientes. De esta forma, la descontextualización de este respecto a su entorno transforma una relación entre sujetos en una relación entre un sujeto y un objetivo exclusivo, trayendo consigo ciertos riesgos claramente reconocidos en el ejercicio de la medicina. Un proceso de diagnóstico o terapéutica adecuado debe ser evaluado constantemente, al igual que sus resultados, decisiones e indicaciones, evitando así conductas mecánicas o absolutistas que encuadren los comportamientos de los pacientes o no consideren el ambiente que lo rodea, implicando generalizaciones y la formación de estereotipos. Estos últimos conducen a prejuicios que en consecuencia conllevan discriminaciones que oprimen al afectado (Chana, 2012).

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Conclusión

Como personal de salud, debemos estar capacitados para poder llevar de la mano al paciente haciendo que él tome sus decisiones, así como en la comunidad u organización, se trata de poder hacer equipo y resolver los problemas de salud que tengan en ese momento, así como de prevenirlos.

Después de analizar qué es y cómo se aplica el emprendimiento, podemos deducir que no ayuda a que:

  • El paciente tendrá la autonomía para decir por sí mismo y aplicar actitudes positivas para mejorar su salud.
  • La comunidad pueda trabajar como equipo para resolver los problemas de la misma en cuestión de salud
  • Las organizaciones o instituciones de salud capaciten a sus profesionales en salud para un adecuado emprendimiento.
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Referencias bibliográficas

Acuña González, Iraima María, Guevara Rivas, Harold, & Flores Sequera, Mitzy. (2014). El empoderamiento como estrategia de salud para las comunidades. Revista Cubana de Salud Pública, 40(3), 353-361. Recuperado en 12 de marzo de 2020, de http://scielo.sld.cu/pdf/rcsp/v40n3/spu05314.pdf

Bonal Ruiz, Rolando, Almenares Camps, Hilda B, & Marzán Delis, Mercedes. (2012). Coaching de salud: un nuevo enfoque en el empoderamiento del paciente con enfermedades crónicas no transmisibles. MEDISAN, 16(5), 773-785. Recuperado en 12 de marzo de 2020, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1029-30192012000500014&lng=es&tlng=es.

Chaná, Pedro. (2012). El «empoderamiento»: una nueva dimensión en la relación médico-paciente. Revista médica de Chile, 140(3), 404-405. https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872012000300020

Cáceres-Manrique, Flor de María, Angulo-Silva, Mary Lupe, & Vesga-Gómez, Celmira. (2010). Eficacia de la movilización y la participación social para la apropiación o «empoderamiento» (sic.) (empowerment) de las medidas de control del dengue, Comuna Norte, Bucaramanga, 2008-2009. Biomédica, 30(4), 530-538. Retrieved March 12, 2020, from http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-41572010000400011&lng=en&tlng=es.

Simo Miñana, J. (2005). Empowerment profesional en la atención primaria médica española. Reflexiones de medicina de familia. Vol. 35 (1). Pp. 37-42. Recuperado el día 12 de marzo de https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-pdf-13071031

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